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UNISONIC en Buenos Aires
El Teatro de Flores - 12.05.2012

En el nombre del rock.
La vuelta de Hansen y Kiske compartiendo escenariosm junto a unos suizos que trajeron elegancia hardrockera. 

GOTTHARD: EL FUEGO SAGRADO

Historia rara la de Gotthard. En su momento de máxima popularidad, en la que comenzaban los tours importantes, una insólita tragedia golpeó a su puerta. Steve Lee, su frontman falleció de la manera más inesperada, cumpliendo su sueño de recorrer los Estados Unidos a bordo de su motocicleta, un accidente terminó con su vida.

Como otras bandas que han sufrido el infortunio, la decisión de los suizos fue seguir camino. Nic Maeder, un coterráneo que hasta ese momento estaba radicado en Australia, fue el elegido. A juzgar por la noche en el Teatro de Flores. La decisión fue más que correcta.
Con un sonido alto pero no tan claro, el quinteto (más el apoyo de un tecladista en escena) abrió con la ganchera `Dream on´ de “Lip Service” (2005), tal vez el disco que los hizo verdaderamente conocidos en el ambiente del hard rock “para adultos”. En este sentido, fue clara la estrategia de la banda: dar lugar a que Maeder se plante en el escenario y muestre su oficio, pero sostenido musicalmente por los riffs de Leo Leoni , una base rítmica con Freddy Scherer en la otra guitarra y Marc Lynn en el bajo (simples, pero sólidos y precisos) y finalmente Hena Habbeger en batería, aportando el gancho y la pesadez que la banda precisa.

De esta manera, el show fue mostrando la variedad que incluye la discografía de los oriundos de Lugano. “Starlight” fue presentado como un tema nuevo del próximo disco a salir en Junio denominado “Firebirth”. En la misma sintonía del resto de la discografía del quinteto, lo que mostró fue el típico hard rock aguerrido de raigambre europea. Un coro inolvidable, alguno que otro machaque perdido en el medio de melodías gancheras, prolijidad al extremo y algún que otro aire al hard rock yanqui de bandas como Bon Jovi y Aerosmith. “Top of the World” y “Give me real” podrían ampliar esta descripción, más aún si le sumamos “Master of illlusion” para que hagan acto de presencia dos de los discos más aclamados de los oriundos del país de los relojes y el chocolate “Believe” (2009 y “Domino Effect” (2007).

Después de tanto rock melódico pesado, la obligada balada esta vez sirvió de excusa, en el buen sentido, para que Nic Maeder en soledad con su guitarra acústica y acompañamiento de piano, se tome el tiempo para hacer el homenaje correspondiente en nombre del grupo al fallecido vocalista, con la balada “One life, one soul” en un emotivo momento.

La continuidad del show fue para otro rockero adelanto del poóximo disco “Right on” que sirvió de introducción al cover que hizo famoso Deep Purple (un tema que originalmente había escrito Billy Joel Royal) llamado “Hush”, en un momento que sorprendió a algunos pero no tanto a aquellos que conocen la costumbre de los Suizos de hacer este tema dentro de sus sets.

El final del show fue para dos temas que muestran la cara más fiestera del grupo “Lift U up”, también de “Lip Service” y el gran cierre con “Anytime anywhere” también del mismo álbum, dejando una sensación más que convincente para los que conocían a la banda y para los que no. Nada mal para una banda que aún sigue replanteando su camino, por mérito propio por el fuego del presente.

UNISONIC: BIENVENIDOS AL MUNDO DEL FUTURO

Era seguro que después de la eufórica recepción que habían recibido durante su visita con Avantasia, esta reunión se iba a dar en algún momento. Sin embargo, las palabras de Kiske aclararon la situación. “Si no hubiera sido por él” dijo señalando al baterista Kosta Zafiriou “esto no hubiera sido posible”. Si es verdad o no, nunca lo sabremos. Lo que si queda claro es que el proyecto Unisonic tiene forma y objetivos claros.

El inicio con “El Vuelo de las Valquirias” del polémico Richard Wagner como intro, permitió el ingreso de la banda en un orden definido. Primero el productor bajista Dennis Ward. Luego el baterista Kosta Zafiriou junto al guitarrista Mandy Meyer para dejar para lo último al aclamado Kai Hansen y al mucho más aclamado Michael Kiske. Desde sus posiciones definidas, arrancaron sabiendo que hacer.

“Unisonic” además de ser el nombre de la banda y del disco, es una clara definición de esta unión alemana. Melodías recordables con un espacio claro para que se luzcan tanto la guitarra de Hansen y fundamentalmente la voz del inoxidable Kiske. “Never Too late” de pulso hard rockero sirvió para que la banda terminara de acomodarse, además de presentación al grito ¡Somos Unisonic! Así pasaron “Renegade”, “King for a Day”, “I´ve Tried” y “My Sanctuary” con similar estructura y mucha efectividad. Más cercanas a lo que Kiske proponía en Place Vendome y decididamente lejanas al heavy metal a las chapas de la última etapa de Gammaray, la voz de Kiske brilló, porque está intacta y porque la participación de Dennis Ward desde los coro sumó mucha efectividad.

“March Of Time”del glorioso “Keeper Of The Seven Keys II” de la época en donde Hansen y Kiske compartían los escenarios vistiendo la “camiseta” de Helloween fue el primer momento esperado de la noche. El desempeño del ahora pelado cantante dio la pauta del valor que ha tenido ese tema en la historia de varios. La banda supo ceder protagonismo, para los recuerdos surtan efecto mostrando los bien llevados años en la ruta y la capacidad de reinterpretación de un clásico.

La balada “Over The Rainbow”, dedicada al genio Ronnie James Dio bajó los decibeles y dio paso a “Star Ride” que culminó con un pequeño juego de Hansen y el muy “Blackmoriano” Meyer. “We Rise” fue un tema que hizo recordar a lo último de Judas Priest, si le agregásemos mágicamente un estribillo memorable. “Souls Alive´, el primer corte con que se dio a conocer la banda fue también, lógicamente, uno de los más coreados. Por su parte “Never Change Me” con un pequeño chiste sobre novias y ex novias entre Hansen y Kiske antes de arrancar, fue el momento más divertido y relajado de la noche en medio de una especie de declaración de principios utilizando melodías hardrockeras.

Los bises fueron doblemente para el recuerdo. La dupleta “I Want Out” y “Future World” fue un gran momento porque se vio a la banda y público disfrutando con locura (incluso permitiendo que Kiske haga un pequeño medley con temas de Elvis y de Rock and Roll clásico sobre la mitad de “Future…”). Para el final, la despedida y la promesa de una vuelta segura. Nada mal para ser el primer show del tour que los llevará por todo el mundo. Si así son las cosas, el mundo del futuro será tan promisorio como divertido.

TEXTO: Carlos Noro

FOTOS: Estanislao Aimar






























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