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SAURON en vivo en la ciudad de Buenos Aires: “MADURA EL SAURON”
Fecha: 05.03.2016 | Ciudad: Ciudad autónoma de Buenos Aires | Lugar: Uniclub

MADURA EL SAURON

SAURON es de esas bandas que tocan poco, pero que cuando tocan dan que hablar. Y no solo dan que hablar por lo que entregan musicalmente, sino me refiero fundamentalmente a lo que terminan liberando en un contexto. No es una banda convencional, no es una banda común y corriente. Es una banda que desprende magia como cuando abrimos una caja de pandora entendiendo que no sabemos con que podremos llegar a encontrarnos en ella. Los recibiría un Uniclub que se llenó como de golpe a último momento, con sobradas muestras de ansiedad y calidez por parte de los presentes. En los recitales de SAURON se palpa eso de lo que comúnmente denominamos reciprocidad. Ellos actúan, claro está, y nosotros disfrutamos de su obra.

Recuerdo que hace unos años atrás había ido a ver por primera vez a BUTHAN, una banda de drone nativa de nuestro país, la cual en su propuesta usa un instrumento para mi desconocido hasta ese momento como el Theremín. En este sentido, y vaya a saber si por alguna idea innovadora de alguno de los hermanos Larralde, el show arrancó después de las 21 con un Sitar sonando (instrumento musical tradicional de la India y Pakistán) en las manos de Daniel Rodríguez mientras la banda se iba acomodando y relajando con un cálida intro que se escurriría en canción a través de la llamada “UGGAE”. Ya esto marcaba un camino sobre el cual la banda se iba a erguir, del cual nunca se desviaron, sino que potenciaron; y si el recital arrancó siendo bueno, terminó mucho mejor. Fue en show de crecimiento gradual, de escalada. “Destilando la hambruna” y “La forma en que envejezco” serían los primeros puntos de contacto, donde la banda se mostraba sonando muy bien, aunque por momentos algo saturada a modo global. Por suerte esto fue corregido y dieron con un muy show desde las perillas.

No me preguntes qué es lo que pasa con SAURON, los sigo hace años y hay cosas que me las pregunto cada vez con más frecuencia, casi con la misma que me toca verlos. Estamos ante una banda que nunca deja de sorprender. Una banda que tiene 25 años tocando y que siguen manteniendo esa cuota de under o poco conocidos. Esos que no han recorrido tanto nuestro país físicamente, pero que si han llegado a más de un corazón con los sonidos, únicos capaces de atravesar los límites provinciales. Por otro lado, queda más que claro que lo que practican no es justamente música para adolescentes. Siento que estamos ante una banda que está dirigida para metaleros maduros, como nosotros quizás, los que estuvimos presentes entendiendo sus muecas, sus gestos y accionares, los cuales van más allá de la música y ameritan un entendimiento globalizado.

Desde lo musical la noche estuvo muy pensada y recorrieron cronológicamente, tal cual lo planteaba el tópico del show, un historial de canciones desordenado adrede. Y no solo que quedó bien, sino que también se dieron el lujo de plasmar canciones que no tocaban desde fines de los ‘90 y no se también si alguna canción nunca había sonado. Dentro de este contexto cronológico desordenado y ordenado a la vez, sucumbidos por dar un buen show, sin perder la concentración, se dieron hasta el lujo de invitar a Lautaro Gatti para que sea parte del show y mostrar a la banda con otros sonidos traídos desde el teclado. Ustedes saben que suena muy bien en los discos, aunque si debemos reconocer que esta veta justamente carece de asiduidad en los shows en vivo. Sonaron “He perdido amigos” y “Las aves ya no vuelan más”. Bueno, ahí tenés, un poroto tras otro. Y como todo postre, este también tuvo su frutilla y lo tuvo en un contexto. Lo tuvo como banda, como músicos. Pasarían “Los tristes”, “Pus de león” y “Por Costumbre” para que más adelante la banda haga un parate de unos quince minutos (ninguna banda lo hace), permitiéndole a la gente que se refresque un poco y continúen disfrutando de la finalidad del sábado por la noche.

Y ¿Saben qué?… No me gusta hablar de otras bandas cuando le estoy dedicando un escrito a otra, pero la referencia lo merece. Es como que cada vez me convenzo más de que LOS ANTIGUOS (la otra banda del Pato Larralde) y EL PROYECTO (de JB Larralde), en algún punto siento que los ha revitalizado como músicos, y toda esa energía ganada entiendo que la han terminado transformando y depositado de otra manera en SAURON, asignándole al equipo de trabajo un voltaje distinto que en algún momento sentí que perdieron por alguna fase. Lo vi retratado en su setlist, en sus sus caras y es eso en definitiva lo que me llevo como presente. Me hace ruido para bien el hecho de que estamos ante una banda que se ha ensamblado distinto y suenan distinto con su baterista actual, Claudio Fazio, que sin desmerecer al histórico Gustavo Boulay, con mucha técnica y fuerza marca un sello distinto en la banda. Lo mismo sucede con Zica, a quién veo mucho más maduro arriba del escenario, tocando casi sin timidez; esa que lo marcó en sus inicios con la banda. Hoy todos despojados de algo se terminaron transformando en una fórmula como la de la multinacional más conocida, siendo ellos los únicos que la auto-interpretan y tienen la capacidad de poder transmitirla en sabores para la gente.

Destaquemos que mis palabras en si no tendrían sentido si no hubieran sonado canciones copadas como “La luz mala”, “El vuelo del cuervo”, “Cruces”, “Solo lo malo”, “La oscuridad” y “Madura el limón”, por nombrar algunas. Como cierre no quiero dejar de transmitir que SAURON como tal, implica mostrarle al resto que con perseverancia, autenticidad y cuatro instrumentos pueden ser más que suficientes para que un show suene realmente demoledor. Felicito a ellos, a su revitalización como banda y todo lo que han dejado durante tantos años. Puede ser que estemos ante una banda que siempre le faltó “ese no se que” para llegar a hacerse más conocidos de lo que son. Puede ser que estemos ante una banda que quizás eso no le importe; pero de lo que si estoy seguro que estamos ante una banda que le importa no defraudar, no engañar. El limón ya maduró y ellos fueron testigos. Nosotros estuvimos ahí, como decía el genio de las seis cuerdas: “A la par”.

TextoHernán Mazón

Fotografía: Maru Debiassi

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