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RICHIE KOTZEN en vivo en Argentina – Rock, magia y pasión.
Fecha: Domingo 17 de noviembre de 2019 | Hora: 21 hs. | Lugar: El Teatro Flores |

Domingo 17 de noviembre, mucho calor en Buenos Aires y más aun dentro de El Teatro donde pronto comenzaría un nuevo show de Richie Kotzen. La plaza se encontraba a tres cuartos de su capacidad, lo cual realmente me sorprendió dada la situación actual y el precio de las entradas y eso, ya era un muy buen indicio. Digamos que, hoy por hoy, Kotzen es más reconocido por su trabajos junto a POISON, Mr. BIG o THE WINERY DOGS que por su carrera solista que es, precisamente, lo que venia a interpretar.

A las 21:00hs clavadas, el telón se corrió y el trío integrado por Richie Kotzen, Dylan Wilson y Mike Bennett comenzó a hacer estragos musicales desde el comienzo con Riot tema que aun no ha sido editado más que como un single en 2018 y que conlleva un espíritu bien hard rockero con aires progresivos poniendo la energía del recinto bien arriba desde el segundo cero. War Paint (uno de los dos temas nuevos incluidos en el compilado The Essential Richie Kotzen de 2014) introducía en el setlist ese groove tan particular de este prodigio de la guitarra que coquetea con el blues tentándolo explícitamente con el hard rock generando un aura tan bella como exótica. Pero sabemos que Kotzen es un violero muy versátil y que aun hay muchas facetas por mostrar por eso, Bad Situation se hace presente invocando al espíritu del funk y el disco que se infiltra en cada uno de los pies allí apoyados para que comiencen a subir y bajar al tiempo que los cuellos se menean hacia adelante y atrás siguiendo un ritmo por demás contagioso. Your Entertainer, sería la encargada de presentar oficialmente a DYLAN y MIKE con un solo de batería y bajo que dejaron a más de uno con la boca abierta. Personalmente, creo que el solo de batería con un groove muy jazzero (una de las características de el tema en sí), se destacó más y nos mostró la calidad de baterista que es Mike. Me saco el sombrero y me inclino ante él. Love is Blind y Doin’ what the Devil Says to Do fueron de los puntos más altos de la noche, con una gran participación del público cantando y coreando cada estrofa, especialmente la segunda que era la primera representante del glorioso y oscuro Into The Black (2006). La alfombra roja había quedado desplegada y había que caminarla. High fue la encargada y la recepción fue a todo pulmón por parte del público cantado toda la primera estrofa solos. Y voy a hacer acá un paréntesis para destacar la increíble labor de Kotzen, pues no solo es un prodigio de la guitarra sino que además es un cantante excepcional. Una de las cosas que realmente me sorprendió al verlo en vivo es que no estaba parado frente a un guitarrista que metía letra y canto para complementar lo que hacía con su instrumento sino que todo estaba muy pensado y que el tipo estaba 100% concentrado en ambas cosas. Mientras los dedos de su mano derecha realizaban movimientos casi mágicos sobre las cuerdas, un grito perfectamente entonado y sentido salía de sus fauces al tiempo que su cabeza se alejaba del micrófono para que el volumen se mantuviera y el sonido no saturara. Esta práctica no la hace cualquiera y menos mientras se toca lo que este extraterrestre toca en la guitarra. Sinceramente quedé maravillado. Conocía sus cualidades con el instrumento pero nunca me imaginé que iba a ser casi igual de bueno con el canto. En fin. Peace Sign fue la encargada de continuar con la lista desparramando rock and roll por todo el Teatro. Tanto es así que delante mío una pareja estuvo, literalmente, bailando rock and roll durante todo el tema; es que resultaba imposible no menear la cabeza y los hombros con este temazo sonando. Tras un nuevo solo de batería y bajo, que si bien estuvo muy bien yo hubiese preferido sacarlo y agregar un tema más a la lista, Fear aparecía en escena con una excepcional versión extendida de mas de 11 minutos que no tuvo desperdicio durante la cual cada uno de los músicos tuvo oportunidad de lucirse y mostrar, una vez más, que no hace falta mucho volumen y distorsión para rockear; la cosa pasa por otro lado. La balada Remember y el último single editado este año Venom fueron las encargadas de cerrar la lista antes de los bises. Y para el final, la frutilla del postre como quién diría, llegaron Help Me en una versión extendida maravillosa y muy climática y la excepcional You can’t Save Me que cerró la noche como tenía que cerrarse; con un clásico que muestra la versatilidad y capacidad de un músico por demás completo.

Esta fue la primera vez que vi a Kotzen en vivo y mientras que uno podría pensar que se trataría de un recital en la vena de cualquier otro virtuoso de la guitarra (VAI, MALMSTEEN, GILBERT, solo por nombrar algunos) la realidad dista mucho de ese primer pensamiento. Richie se pasea libre y cómodo por una enorme variedad de influencias como el blues, el funk, el hard rock y quizás un poco de soul, pero con un sentimiento, un groove y una pasión que lo hacen único. Si a esto agregamos su particular estilo para tocar sin pua, utilizando los dedos de su mano derecha acariciando las cuerdas, tenemos un sonido y un timbre extremadamente particulares que otorgan un valor agregado indiscutido a su música. Hubiese querido añadir acá, el tono especial de la Telecaster en todo esto pero, para mi sorpresa, solamente utilizó una Stratocaster durante todo el show y, si bien me encanta el sonido de esa guitarra, a Kotzen lo tengo asociado a la otra y me quedé con las ganas. Más allá de esto, el sonido general de la banda fue de una calidad superlativa. La labor de Mike tras los parches es de locos, una pegada muy intensa pero con un swing muy propio del jazz lo cual, obviamente, denota un estilo único y muy apropiado para la propuesta de Richie. Dylan, es uno de los mejores bajistas que he visto últimamente; un tipo que tranquilamente podría compararse con grandes como SHEEHAN o WOOTEN, capaz de convertir el bajo en mucho más que un instrumento que solo acompaña y aporta la base mas grave de la música, dandole un protagonismo que, por momentos, hasta compite con la guitarra de Richie. Y por ultimo, tengo que destacar la falta absoluta de puesta en escena. Un LED de fondo que mostró las palabras “Richie Kotzen” de forma estática todo la velada dejando claro que acá la protagonista era lisa y llanamaente la música. Una noche de puro rock, pasión y sentimiento que quedará en mi recuerdo por muchísimo tiempo. ¿Qué más se puede pedir?

Texto y Fotos: Estanislao Aimar

Agradecemos a California Sun por la acreditación al evento






























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