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DREAM THEATER en Buenos Aires
Luna Park - 19.08.2012

No solo Megadeth graba DVD en vivo en Argentina. Nos peinamos para la foto porque tal vez salgamos en el nuevo disco en vivo de los progresivos más pesados. Mientras, te contamos como estuvo.

A esta altura, pocos pueden discutir el sitial que los Dream Theater han logrado dentro del Olimpo de la música progresiva. Capaces de renovar su sonido, de experimentar, de encontrarle el ida y vuelta a su técnica entre otras cosas, ya pocos pueden objetar su lugar. El tiempo, que suele ajusticiar implacablemente a aquellos que no tienen con que sostenerse, ha dado la pauta de que su crecimiento sigue siendo indefinido.

Claro que este es un momento clave para los estadounidenses. Ya sin su hasta hace poco alma mater Mike Portnoy, uno podía suponer que esta nueva gira sudamericana era una prueba a superar no solamente para su técnica si no también para su oficio y para su popularidad.
En este contexto “Dream is Collapsing” una melodía introductoria del conocido musicalizador de películas Hans Zimmer dio paso directamente a “Bridges in the Sky” del reciente “A Dramatic Turn Of Events” que además de ser su última obra, presentaba al remplazante de Portnoy tras los parches, Mike Mangini, tal vez el centro de la mirada de todos por ser la “cara nueva”. “6:00” unos de los clásicos de “Awake” fue el primer tema que puso en órbita al público y sirvió para que un locuaz James Labrie se dirigiera al público comentando lo que a priori se conocía: D.T había elegido a Argentina para filmar su nuevo DVD lo cual hacía la noche “especial”

“The Dark Eternal Night” el único tema de “Systematic Chaos” seguiría una lógica que se repetiría toda la velada. Tal vez “sacando pecho” pasarían siete canciones de “A dramatic…” algo que no parece extraño ya que la banda suele defender con orgullo sus últimos trabajo pero que, al mismo tiempo, da la pauta del camino hacia donde se dirigen los ahora liderados, al menos desde el escenario, por el poco gestual John Petrucci. “This is the life”, bien acompañada por imágenes disparadas a través de tres pantallas romboides por detrás de la banda, dejó ver el lado más melódico y épico del quintento. “The Root of All Evil” fue también el único tema, muy festejado por cierto, de Octavarium en el que la química entre Petrucci y el inhumano John Myung tuvo uno de sus puntos más álgidos. El extenso “Lost Not Forgotten” trajo de nuevo al presente, con una bella introducción en los teclados de Jordan Rudess seguida con maestría por el resto de la banda.

El obligado solo de batería permitió que Mike Mangini sacara pecho y maestría para dar la pauta de que, a pesar de no tener el agite de Portnoy, su técnica y su capacidad son inobjetables. A priori parecía imposible que pudiera tocar una batería con semejante cantidad de cuerpos, platillos, bombos y chirimbolos. La noticia fue que cada elemento tenía un porqué dentro de la lógica de un baterista, sin exagerar, descomunal. “A fortune Lies” una sorpresa del iniciático “When Dream and Day Unite” fue una interesante muestra de la evolución que ha alcanzado la banda a través de los años, desde aquellas épocas iniciáticas donde Queensryche y Metallica salían por los poros. Luego de esto, “The Silent Man” y “Beneath the Surface” cobraron un color especial gracias a la interacción ente Petrucci, Labrie y un cuarteto se cuerdas argentino que supieron extraer la belleza primigenia de las canciones, dando una suerte de sosiego para tanta pirotecnia técnica.

A esta altura un James Labrie muy comunicativo y en gran nivel vocal, se lucía con otro de los temas del último disco “Outcry” en el medio de un verdadero duelo instrumental en el que Ruddes – Mangini – Myung y Petrucci tuvieron su momento individual y grupal. “Surrounded” unos de las canciones más identificables del enorme “Images and Words” llegó acompañada de un exquisito solo de teclado que LaBrie se encargó de destacar como “genuinamente improvisado” arrancando aún más aplausos para el ya de por si querible pelado Ruddes.

Uno más de “A dramatic…” y dos seguidos de “Six Degrees Of Inner Turbulence” “The Test that Stumped Them All” y “War Inside My Head” con la particularidad de que sonó sampleada la voz de Portnoy, dieron paso a un solo de Petrucci, algo innecesario teniendo en cuenta la demostración de virtuosismo que suele mostrar el violero en cada una de las canciones. “The Spirit Carries On” a esta altura es uno de los clásicos de la banda sacado del genial “Metropolis Part II: Scenes from a Memory”, por lo tanto fue uno de los momentos más emotivos de la noche.

Para el final “Breakin All The Ilusions” la septima canción de “A dramatic…” dio paso para el único bis Metropolis Pt. 1: The Miracle and the Sleeper” tal vez la canción que hizo a los D.T. verdaderamente famosos. El cierre con el Luna Park colmado y algunos que estaban cerca del escenario arrojándose para saludar a sus ídolos dio la pauta de que había sido una buena noche. Dream Theater sigue creando sus propios sueños y dándolos a su público. Al menos en Argentina, las ganas de seguir soñando están intactas.

TEXTO: Carlos Noro

FOTOS: Jorge S. Noro






























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