METAL-DAZE | CANNIBAL CORPSE – BLACK DAHLIA MURDER Y SUICIDE SILENCE en Buenos Aires


thumb image
CANNIBAL CORPSE – BLACK DAHLIA MURDER Y SUICIDE SILENCE en Buenos Aires
El Teatro de Flores, 6.12.11

Tres bandas internacionales en una noche: ¿La fecha extrema del año?

Martes 6 de diciembre de 2011, fecha muy especial, luego de años de un notorio cese en las visitas de bandas extremas, (época “post K”), hoy se puede afirmar que una gran cantidad de bandas de primera línea, nos han visitado. Hoy, podemos conmemorar este reconocimiento, mirando atrás con nostalgia, cuando teníamos que conformarnos con bootlegs mal grabados o con los relatos de un motoquero trasnochado, contando aquella vez que vio a IMMOLATION en La Colorada por dos pesos. En este día, por fin, vamos a apreciar tres exponentes del metal extremo en una noche, por el precio de una. El deseo es que se repita, que los astros se alineen determinada forma, como para que tanto las bandas como los promotores organicen eventos de esta envergadura.
Degradar es rebajar a alguien sus derechos, su dignidad, humillar, envilecer. Pero nuestra intención está lejos de esto, preferimos decir que degradar es disminuir las características o cualidades de algo, o como se usa en química: transformar una sustancia más sencilla en una compleja, o en dibujo: la posibilidad de crear y jugar con fondos en donde deseamos marcar zonas más oscuras y otras más claras. Entonces, lo que tenemos esta noche es un “Death Metal Degrade”.

CANNIBAL CORPSE, considerados uno de los padres del Death Metal, una gran influencia para una legión de bandas, entre los más vendedores del género. Ellos también fueron en un momento influenciados por los grandes del Thrash Metal como SODOM, KREATOR, METALLICA, SADUS, SLAYER y POSSESED. Sin embargo posteriormente se nutrieron de los abuelos sabios del Death Metal como DEATH, AUTOPSY, MOBID ANGEL e IMMOLATION. La catarata de acordes raros, trabados, veloces, la linealidad de las vocalizaciones de Fisher, dan como resultado una demostración devastadora furia, sin medida, sin miramientos. “No queremos gustarte, queremos shockearte, queremos que nos sientas bien adentro, en las tripas” parecen decir estos neoyorkinos y algunos efectivamente huyen despavoridos, otros se quedan para ser mutilados sonoramente.

En otro extremo de la paleta tenemos a THE BLACK DAHLIA MURDER, jóvenes exponentes que a raíz de la multiplicidad de elementos utilizados en sus composiciones, son catalogados como “Deathcore”, “Deathcore melódico”, “Death melódico” o simplemente con un “no me jodan, esto es Death Metal”. Peleándola durante diez años de trayectoria con diversos cambios de formación, ya con cinco Lp en su haber, han sabido desarrollar un sonido propio, no exento de claras influencias: METALLICA, IRON MAIDEN, IN FLAMES, MEGADETH, CANNIBAL CORPSE, AT THE GATES, MORBID ANGEL, entre otros, según su vocalista Trevor. Está claro que a pesar de tener una impronta “hardcore” por su pasado, aman profundamente la vieja escuela del Death y el Thrash, tanto americano como europeo. Quizá es un dato pasado por alto por aquellos fans más jóvenes. Tienen melodías, tienen velocidad pero también momentos lentos y oscuros, tienen Death clásico pero también saben tener “groove”, su virtuosismo no llega a la incomprensión, más bien su complejidad es pegajosa, las voces varían constantemente creando diferentes tensiones y sin olvidar los sorprendentes bateristas que tuvieron (actualmente Shannon Lucas, anteriormente Zach Gibson actual Abigail Williams y Cory Grady durante la primer época).
Sin olvidar que hablamos de graduación en cuanto a diferencias y no en jerarquía, tenemos en otro espacio a SUICIDE SILENCE. Una banda de la nueva, (ya no tan nueva), camada de metal norteamericano, y cuando resaltamos la nacionalidad, también hacemos hincapié en su sonido fuertemente marcado tanto por el new metal como por el Death y el Grind. Algunas de las influencias personales nombradas por Mitch, (voces), son: SEPULTURA, NECROPHAGIST, NILE, pero también se sabe su admiración por DEFTONES Y SLIPKNOT. Algún Death metalero vieja escuela dirá “no se olviden de MORTICIAN.” El sonido de SUICIDE SILENCE es la mezcla de los riffs más aplastantes y pesados con alguna escala de viola que lo torna más “death”, voces profundamente guturales alternadas con otras extremadamente agudas, todo con un juego de rítmicas directas, que hacen mover la cabeza a cualquiera. La intención de la banda es resumida por Mitch en pocas palabras y sin sutilezas: “queremos agarrar a la gente por las pelotas y masajeárselas, estrujarlas para hacerles brincar con los nuevos temas.”

Llegaba la hora de la verdad, estos tres pesos pesados del metal se presentaban juntos en El Teatro de Flores. El público se dividía entre los metaleros más clásicos, los más modernos llegando a portar un polémico flequillo o un atuendo más acorde al Metal Core\Deathcore y los que simplemente salían de la oficina sin tiempo para cambiarse de ropa.

THE BLACK DAHLIA MURDER salía a escena, la iluminación era totalmente roja, se disparaba la intro cuando los músicos tomaban sus posiciones, era el primer track de su última placa (“Ritual”) “A Shrine To Madness” buena elección, uno de los pocos hits del cd. Se lo pudo ver a Trevor muy disimuladamente pidiendo un poco más de volumen en su voz y a un plomo irrumpiendo en escena para acomodar la batería. El público coreó el tema durante el solo de guitarra. “Todos canten este tema!” gritaba el vocalista, se venía “Everything Went Black”, con una nueva queja de Trevor por el volumen de su voz, la gente no lo notó y coreó en varios momentos. Los atentos notaron que el bajista Ryan “Bart” Williams no estaba presente, estaba como sesionista Sebastien Piché de DESPISED ICON. El tema que comenzaba a sonar era el gran hit que los popularizó con su video: “A Vulgar Picture”. Seguían con otros dos temas de su última placa “Moonlight Equilibrium”, (próximamente con video clip) y “Malenchanments Of The Necrosphereel”. El gordo Trevor se sacaba la camiseta para esparcir sus pestes malignas con mayor comodidad. Le llegaba el turno a “Statutory Ape”, uno de los cortes de difusión de “Miasma”. No podían haber sido de otra manera, los coros al ritmo del solo de guitarra fueron agradecidos por Trevor: “¡Los amo chicos!”. Aparentemente, con la intención de aprovechar el poco tiempo tocaban otro corte difusión, esta vez era “Necropolis” de su ante última placa “Deflorate” donde el batero nos sorprendía con su certeza. Para finalizar el set tocaban “Carbonized In Cruciform” también de “Ritual” y la melódica “ I Will Return”. A pesar del constante coreo del público argentino, la postura de la banda era la de un “soporte”, excepción de Trevor, la banda se mantuvo casi todo el tiempo estática. El sonido por momentos se volvió confuso, pero no paso a mayores, se dejaba disfrutar. Quizá algunos fans recordaron con mayor cariño su anterior visita en solitario, donde su sonido fue totalmente cristalino. La óptima organización del evento se manifestó en la escasa demora entre banda y banda. SUICIDE SILENCE se encontraba detrás del telón, cuando se escuchaban los primeros acordes de “March To The Black Crown” con el baterista agitando al público y este enardecido gritaba “¡Hey!¡Hey!¡Hey!” al ritmo de la música, precedida de “You Only Live Once”, “Unanswered”, “You Only Live Once”, “Lifted”, “Smoke”, “Bludgeoned”, “Disengage”, “Slaves to Substance” , “No Pity For A Coward”, “Wake Up”.
El sonido básicamente era aplastante, probablemente por momentos había que intuir las escalas de guitarra, pero si era una aplanadora. La actitud de la banda fue muy entusiasta, haciendo su muy particular headbaging casi todo el show, hasta que se fueron “pinchando” quizá raíz de que el agite del público no fue el esperado, incluso se pudo ver a Mitch haciendo un gesto de “más o menos” con sus manos. Ellos nos demostraron lo que prometen, una banda radicalizada dentro del llamado Deathcore, que no admite demasiado “vuelo”, más bien a hacer honor al género. Era notoria la pasividad del público lejano al escenario y el entusiasmo momentáneo de quienes estaban más cercanos a la banda. Por momentos se coreó, se hizo un pogo furioso y el vocalista no paro de dirigir el mismo, (cosa no muy acostumbrada dentro del death metal clásico). Algo está claro, vienen a hacerte saltar, pareciera que toman alguna sustancia energizante antes de salir a tocar, Mark Heylmun (guitarrista) no sabía ni dónde estaba cuando sacó a relucir una bandera mexicana y la palabra favorita de Mitch es “Fuck”.

George Fisher en voces, Rob Barrett en guitarra, Pat O’Brien en segunda guitarra, Alex Webster en Bajo y Paul Mazurkiewicz en Batería, eran los CANNIBAL CORPSE ya en escena, con una presencia más imponente que sus soportes, sin necesidad de espamento. Set list comenzaba con el corte de difusión “Evisceration Plague” a medio tiempo, luego vendría caótico “The Time to Kill is Now” para darle un poco de empuje al comienzo de un show largo y con temas de todas las épocas. Los headbanings no se interrumpían, al ritmo vertiginoso de la música, a tal punto que los analgésicos deben formar parte de la dieta cotidiana de sus giras. “Disfigured”, la siguiente pieza del repertorio, coloca a Fisher en el papel de un asesino que se autodesfigura. Asi funciona la banda de Alex Webster, las letras son centrales, la música acompaña historias exageradamente tenebrosas que el ex Monstrosity escupe desde su cavernosa voz. Casi sin interrupción interpretaron “Death Walking Terror”, recién al concluir hicieron la primer pausa donde Fisher, (voces) preguntó al público: “¿La están pasando bien?”, hubo respuesta, sin embargo se notó la apatía de un sector del público que probablemente haya asistido por algunos de los soportes. Esto es para destacar, durante las tres bandas hubo un sector inmóvil que sacó de quicio al vocalista de turno. “I Cum Blood” encontraría a la gente quieta, en actitud contemplativa pero con el ya clásico “Sentenced to Burn”, CANNIBAL obtendría el máximo reconocimiento popular argentino:” ¡Olé, olé, olé… Canni-Balcorpse!!”. Mientras la banda descansaba y se hidrataba, el inmenso Fisher que portaba una remera de los brasileros Krisiun, recibía los cánticos entusiasta, con los brazos abiertos. “¿Quieren un tema de Butchered at Birth?” decía el vocalista pelilargo, ante una tibia respuesta de la gente, repreguntó señalando el sector de los balcones: “Aquel sector está de acuerdo pero ¿qué hay con los que están ahí arriba?”. El track de su segunda placa era “Gutted”. El picarón de Fisher, como tiene acostumbrado en todas las presentaciones, dedicó “Fuck With Knife” a la audiencia femenina. Un amor el muchacho oriundo de Maryland. Durante “Covered With Sores” los death metaleros del público se mostraron enardecidos haciendo cánticos hacia la banda. “Born in a Casket” (nacido en un ataúd), está prohibido en Alemania, pero estamos en Argentina, así que fue uno de los temas más coreados de la noche. Porque si, la gente corea el death metal. Llegando a la mitad del show continuaron con un repertorio realmente extenso: “Pit of Zombies”, “The Wretched Spawn” , “I Will Kill You” , “Priests of Sodom” ,”Unleashing the Bloodthirsty”, “Make Them Suffer” ,”Devoured By Vermin” , “ A Skull Full of Maggots” . Para todos los gustos, (querés mutilaciones, las tenés, querés zombis, los tenés, querés letras con contenido sexual, las tenés) y de todas las épocas, ya que es una banda de larga trayectoria. El final llegaba con dos hitazos “Hammer Smashed Face “Stripped,Raped and Strangled”, cuando el vocalista norte Americano pregunta “¿¿están listos??, no conforme con la respuesta de la gente dijo: “Eso fue muy patético”. A pesar de eso la banda fue despedida con una ovación general del público argentino.

Estuvimos ante una gran fecha, aunque sea innegable que a veces la mezcla de estilos tan radicalizados, diluye el público en diferentes posturas que impactan en el ánimo de los músicos y por lo tanto del show. No faltó el metalero cuarentón mirando de reojo a los púberes que hacían tomas karatekas, cuando tocaba su banda preferida. Es primordial entender que todo es música y el respeto a los otros estilos es necesario para que estos shows tan especiales se sigan realizando. El sonido no fue el mejor ya que la típica sensación de “bola de sonido” se percibía desde algunos lugares del establecimiento y las bandas soporte nacionales fueron las menos favorecidas. Pero podemos afirmar también que el amante de la música extrema pudo ver, por primera vez en mucho tiempo, tres bandas de primera línea en una noche. Podemos afirmar finalmente, que estuvimos ante una noche magnífica para el death metalero argentino.

TEXTO: Diego Martin Atienza Suarez
FOTOS: Estanislao Aimar






























publica_aqui