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BLACK SABBATH en vivo en Buenos Aires (por última vez)
Estadio Velez - 26 Nov 2016

BLACK SABBATH y el último capítulo del primer libro de una larga saga que seguirá eternamente.

Si hablamos de sagas, encontramos millones de ejemplares en la literatura compuestas de varios libros cada uno con sus respectivos capítulos. Los ejemplos más conocidos relacionados con el metal quizás sean El señor de los Anillos (J.R.R. Tolkien); La Rueda del Tiempo (Robert Jordan); Las Crónicas de Narnia (C. S. Lewis); Dragonlance (M. Weis y T. Hickman) y un montón más. Pues bien, esta introducción me sirve porque hace 48 años, 4 tipos en Birmingham comenzaban a escribir una de las sagas más interesantes, intensas y variadas que existirían jamás, sin siquiera darse cuenta de eso. El primer libro de esa saga, hoy llamada Metal, se tituló BLACK SABBATH y el pasado sábado parte del capítulo final del mismo se escribió aquí en Buenos Aires en el estadio Velez.

Luego de un día de intensas lluvias que parecían no terminar nunca, al llegar la tarde, el cielo mágicamente se tornó de un naranja-violáceo intenso para luego despejarse y dar lugar a una noche fantástica que llevaría el soundtrack perfecto. Con el firmamento abierto y el infierno poblándose de seguidores (la gente siguió entrando al estadio hasta el tercer tema más o menos) Ozzy y compañía, tras un video introductorio con el demonio devastando la tierra, tomaron posesión del escenario y comenzaron a narrar la historia por el comienzo, por el primer renglón del primer capítulo. “Black Sabbath” con su lúgubre y densa atmósfera dio el puntapié inicial del setlist explotando de manera extraordinaria hacia el final donde el tempo del tema aumenta y la euforia se descontrola.

Continuando cronológicamente con la historia siguieron “Fairies Wear Boots”, “After Forever”, “Into the Void” y “Snowblind” paseándonos por los comienzos de esta maravillosa historia. En algún momento entre Fairies y After el sonido se acomodó completamente para convertirse un una onda devastadora hasta el final del show. Pocas veces he escuchado un sonido tan bien logrado como en esta ocasión (será la experiencia y la trayectoria?). Todo sonando a la perfección, excelentemente balanceado y nítido. El bajo de Geezer apoyando los mazazos que Clufetos le pegaba a sus parches (no me gustaría ser la bata de ese pibe! Mamita, que manera de golpear!) y Iommi dando cátedra de viola con cada nota que tocaba sin necesidad de ningún virtuosismo más que el sentimiento.

Tras esta seguidilla de temazos y una breve presentación de Ozzy, una inconfundible sirena comenzó a sonar y a teñir intermitentemente el público de rojo anticipando uno de los temas más festejados de la noche “War Pigs”. Ahí no más, cuando un estático y cuasi perdido Ozzy, pidió al público que golpeara sus palmas al ritmo del hi-hat de Clufetos todo se descontroló. Este fue quizás el peor momento de la noche para Ozzy que no pegó una nota; estuvo casi todo el tema cantando en cualquier tono menos en el que debía…pero bueno, es Ozzy no?  Sin embargo esto pareció no importar y se vió evidenciado en el solo de Iommi (outro) que quedó absolutamente tapado por el público que lo coreo íntegro! Tras esto sonaría “Behind the Wall of sleep” y, trás el atronador bajo con wah-wah de Geezer “N.I.B.” se abriría camino. Otro tema coreado íntegramente por un público que sabía lo que estaba viviendo y entendía que era la última oportunidad de cantar esas melodías en vivo frente a sus ídolos; dejaron la garganta por este tema. Por suerte para la banda, vendría un amague de “Rat Salad” y luego un extenso solo de Clufetos que daría lugar a un merecido interludio para los veteranos.

Si bien el solo de batería es algo que debería haber quedado perdido en algún momento a principios de los noventa, en este caso me saco el sombrero por el muchacho tras los parches. Con cuanta fuerza y pasión le pegaba a cada parche y a cada plato! Parecía que la batería se iba a desmoronar en parte y a su vez se sentía que la misma, en un acto extremadamente sádico, le pedía más y más al músico. Un solo que, a pesar de su extensión (10 min aprox) no aburrió en ningún momento. Todo mi respeto a Ward pero en este momento creo que no podría haber dado el soporte necesario a la banda que se estaba despidiendo de nosotros. Pues bien, ya nos quedaba poco y lo sabíamos por lo que los temas que siguieron fueron incrementando en emoción e intensidad. De esta manera, al ritmo de un bombo marcando el tempo y un Ozzy que retornaba al escenario agitando sus manos para que la gente cante “Hey, Hey!” al ritmo de la bata el legendario “Iron Man” abrió nuevamente el telón y se convirtió en otro punto clave de la noche. “Dirty Women” fue el siguiente tema de la lista y sirvió para demostrar, una vez más, el por qué de la importancia de un tipo como Iommi para el Metal. Sin tapping, sweep picking, chicken picckin ni ningún artilugio extraño nos pintó la cara con un solo sensacional desde todo punto de vista. Un honor haber podido ver en vivo en vida a este tipo!

Para el final quedaban dos obligados “Children of the Grave” que enardeció a la masa que se veía como un manto uniforme saltando al unísono generando ese efecto de “Ola” tan sorprendente para quien lo ve desde la distancia (la prensa estaba ubicada en la platea sur) y el consagradísimo “Paranoid” que aprovecho la onda de esa ola y choco contra la pared de sonido generando una onda expansiva que hizo vibrar al estadio con toda esa energía que había que dejar ahí en ese momento o quedaría retenida por siempre. Así se despidió BLACK SABBATH de nuestro país.

No había podido verlos en ninguna de las oportunidades en que se presentaron en nuestro país y agradezco haber podido estar ahí esta noche. Un show, para mi, sin precedentes y que demuestra a las claras por qué BLACK SABBATH es el primer libro de esta saga llamada Metal y no podía haber ocurrido con ninguna otra banda. Podremos discutir si nos gusta la banda o no, si son metal o no, si deberían seguir tocando o no, pero jamás podremos disentir en que sin ellos nada de esto existiría y que, en el momento histórico que surgieron, sólo ellos pudieron haberse animado a hacer lo que hicieron y no bajaron jamás los brazos. Hoy La bruja Negra nos dice adiós y han dado su último show aquí, pero seguirán vivos eternamente en nosotros y en todas y cada una de las bandas que surgieron y surgieran dentro de esta cultura llamada Metal. GRACIAS SABBATH!

Texto y video: Estanislao Aimar
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