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ARCH ENEMY en vivo en Argentina: “Renovación sanguínea para afrontar una guerra eterna”
Lugar: @Teatro Flores | Fecha: 10.02.2015 | Bandas soportes: BETRAYER, DESERTOR, CASTIGO y WERKEN

Renovación sanguínea para afrontar una guerra eterna

Una nueva cita en la ciudad de Buenos Aires nos remitiría a encontrarnos después de no mucho tiempo con los melódicos suecos de ARCH ENEMY. Para la ocasión, la banda llegaría con algunos cambios en su formación y un setlist cargado de clásicos. Fue así que bajo el dominio danzante inicial de las bandas locales, el quinteto practicante de death metal melódico haría resonar más de un tímpano. Cabe señalar, que trajeron entre sus pergaminos, cambios en la formación, que de alguna manera han revitalizado a la banda, transportándola a otros sonidos y variaciones técnicas. Tanto la llegada de Alissa White-Gluz en la voz, como la de Jeff Loomis en las seis cuerdas, indican que han sido incorporaciones positivas para la banda y que en conjunto con sus tres compañeros, con Michael Amott a la cabeza, llevaron adelante el show con protagonismo en un Teatro de Flores cargado de emociones.

Día laboral para todos o la gran mayoría, día de mucho tránsito (no es ninguna novedad, ya se) pero eso te genera demoras y malestares, y a veces, se termina transformando en ese “algo” para que no puedas hablar de algunas de las bandas antecesoras. Pero no te pongas mal, Metal-Daze llegó para retratarte el trabajo sobre el escenario de los comodorenses WERKEN, quienes se encargaron de cerrar una noche soporte en la que también participaron bandas como BETRAYER, DESERTOR y CASTIGO. A tales efectos, fue la banda patagónica la que con ciertos nervios iniciales dejó impreso su sello. Bastaron algunos minutos para que los integrantes de la banda se distiendan y puedan dejar todo de si ante ya casi una multitud que estaba esperando a la banda principal. Y saben que, entendí que no es poca cosa pararse frente un público que va a ver una banda de death metal melódico, para que como antesala, tengan la chance de mostrar una propuesta de heavy metal clásico, mechada con hard rock de antaño, incrementando a la vez, ese posible desafío personal sobre el cual se prestaban para marcar el rumbo de la noche.

Bajo estos lineamientos, la banda no hizo más que mostrar su repertorio propio y dentro de los seis temas sobre los cuales WERKEN expuso su propuesta ante el público capitalino, y porque no del resto del país, se atrevieron a levantar bien en alto la bandera de su provincia natal, Chubut, y dejar cierta huella a través de sus letras de la ventosa, árida y oleosa Comodoro Rivadavia. Hay que destacar también el trabajo de sus músicos, a quienes quizás el hecho de tener mucho público frente a sus narices los condicionó en un principio, pero con el correr del tiempo esto pasó a otro plano. Hay garra, armonía, ensayo, talentos individuales e inversiones que se materializaron a la vista de los presentes. Del setlist recorrido, se ejecutaron cinco temas de su más reciente álbum, que dicho sea de paso fue editado por el sello ICARUS MUSIC, denominado “Jinete en la Tormenta” (2014) y uno de su primer álbum “Plegaria al Sur” (2010), “Sangre India”, el cual también los hizo girar en varias localidades de la Patagonia, como del resto del país. De la nueva placa citada sonaron: Tolderías”, “Duende de la oscuridad”, “Bajo el fuego del dragón”, “Jinete en la tormenta” y “Animal”. Así fue, que la formación conformada y liderada por Sandro Siracusa (voz), Walter Carrizo (guitarra), Matías Frascino (guitarra), Ariel Morales (bajo), y Nicolás Narváez (batería), no hicieron más que dejar un legado, fundamentado por historias sureñas con letras de contenido nativo de la región Patagónica. Voto extra para el traslado a pulmón de sus músicos y colaboradores, quienes recorrieron amplias distancias para llegar al barrio de Flores. Cuando se quiere, se puede, cuando se tienen convicciones, más aún. Independientemente de esto, WERKEN revitaliza el legado de muchas bandas que la han remado y la siguen remando, que es en parte, esencia de nuestro heavy metal nacional, por cierto, nativo.

Llegaba el turno del quinteto sueco pasadas las 21 hs., más o menos de acuerdo a lo previsto, y la intro “Tempore Nihil Sanat”, marcaría el compás de ingreso de cada uno de los integrantes, y daría pie para que arranquen ejecutando “Enemy Within” y ahí nomás, bien pegadito, una del último disco “War Eternal”: “Stolen Life”. Bien, desde el vamos podemos decir que el sonido no fue bueno. De hecho, no fue claro y nítido en casi todo el recital. Sabemos que el Teatro en si no es un espacio muy acústico que digamos, pero si vamos al caso, hay bandas que han sonado muy bien. No fue el caso, ni la noche de ARCH ENEMY. Y no me estoy refiriendo a lo que dejan sus músicos sobre el escenario, sino a los que lideran la historia desde las perillas. El volumen siempre estuvo muy alto, casi estridente y te pusieras donde te pusieras en el recinto, este nunca fue diez puntos. Quizás en el centro de la zona del pogo, producto del gran amontonamiento de gente los decibeles mermaban un poco y podía escucharse un poco mejor, por rondar en una plataforma más baja, pero a mi entender nunca fue sobresaliente. Resalto y destaco esto, ya que una banda de este género si no tiene una pared de sonido que la sustente, en parte se pierde mucho de lo que la banda pueda dejar en otro sentido.

Así todo, poco de esto importó o quizás si, para los más críticos, pero tanto la banda, como la gente, disfrutaron de un show plagado de éxitos y de cuestiones positivas para rescatar. Los clásicos llegaron de la mano de “Ravenous”, que dicho sea de paso, Alissa, su cantante debutante con ellos en nuestro país, se amoldó muy bien -recordemos que ya había venido a tocar con KAMELOT y THE AGONIST-. Ojo, a mi entender Angela es Angela, no hay con que darle, pero habiendo decidido ella manejar las finanzas de la banda, entiendo que la señorita oriunda de Canadá, White-Gluz, ha sido un acierto, tal cual se refirió su líder, Michael Amott en alguna que otra entrevista antes distintos medios del palo. Su pasado con THE AGONIST y porque no con KAMELOT, llevaron a la bella mujer al estrellato y con su llegada a ARCH ENEMY esto se incrementó, sobre todo, por poseer una voz poderosa, que le permite lidiar entre varios tonos. Fue así, que el recital se transformó en una especie de vaivén, donde la banda y la cantante pasaron de canciones súper melódicas como “No More Regrets” a otras súper poderosas como su predecesora “Taking Back My Soul” del clásico “Doomsday Machine”. Y bueno, si la noche venía caldeada, probablemente fue a través del clásico “My Apocalypse” donde la banda hizo un quiebre musical del show y quizás también actitudinal.

De acá en adelante serían todos puntos positivos con canciones como “You Will Know My Name” o bien como “Bloodstained Cross”. Tampoco quiero desmerecer ni dejar de lado la onda que siempre le puso la gente, que sumado a los clásicos cantos locales, lograron despertarle algo más que una sonrisa a el siempre de buen semblante Michael Amott, quién aparte de erigirse como líder innato del quinteto, es el que le pone la sal o el azúcar a la banda dependiendo de las circunstancias sobre las que transiten. Guarda, está muy bien acompañado desde las bases, tanto en batería como en bajo, pero la joyita que se ha traído sin lugar a dudas la banda es Jeff Loomis. El guitarrista de NEVERMORE, SANCTUARY, WARREL DANE y CONQUERING DYSTOPIA, entre otros, se las trae…y de que manera. No por cualquier cosa fue y sigue siendo uno de los músicos que el mítico Dave Mustaine siempre ha querido tener en su banda, sin ir más lejos, sigue siendo sondeado por el grupo de Arizona a pesar de haber ingresado recientemente a ARCH ENEMY. Fue realmente más que interesante verlo en vivo, y de su performance, surge, que el virtuoso rubio le da a la banda un toque progresivo definitivamente. Es prolijo, rápido, muy técnico y fluido. Por momentos pareciera ser que se olvida de que está dando un recital, hace la suya y da sinceramente un espectáculo distinto.

En algún pasaje hasta se animó a tirar unos acordes en soledad interpretando “Snowbound” junto a Michael liderando la historia en los solos, corto, pero efectivo a la vez. Por estos motivos, entiendo que la apuesta de la banda ha sido congruente en relación a sus incorporaciones. Bajo estos lineamientos, pasaron canciones como “Burning Angel”, “As The Pages Burn” del último y “Dead Eyes See No Future”. Ya para casi el final del setlist se guardaron canciones emblemáticas de la banda como “No Gods, No Masters” y la “headbanguera“We Will Rise”. También hubo tiempo para algún arengue de Amott con su guitarra para con la gente, tirando algunas notas al aire y buscando repetición en la audiencia, en la que encontró reciprocidad. Al tipo la gente lo quiere y lo respeta mucho. No es vano, es un señor, agradece todo en todo momento, y desde el vamos demuestra su cuota de humildad sobre el escenario y bajo del mismo, tal cual reflejan sus movimientos a través de las distintas redes sociales, respondiendo a todos sus seguidores con cada pedido que le hacen.

El descanso merecido llegó, y la banda volvería acompañada por un rotundo pogo central, para que este se entremezcle con la ejecución de “Nemesis”, donde ambos guitarristas se lucieron en los solos. Previamente habían sobrevolado algunas banderas en el escenario con la ejecución de “Under Black Flags We March”, y dando los válidos votos para el cierre definitivo, fueron congruentes con el planteo inicial y se despidieron con el outro, “Fields Of Desolation”. Un paso más del archienemigo por la ciudad de la furia. Probablemente vuelvo a realzar en mi relato la figura humilde de Michael Amott, que quizás sin el peso de su historia y creatividad, difícilmente tengamos la chance de ver bandas como esta. Restará saber como hace para poder mimetizarse y crear melodías en paralelo con SPIRITUAL BEGGARS, su otra banda, a los cuales esperamos con ansias. Eso si, queda claro que mientras este pibe siga con este proyecto, por más que tenga alguna partida de alguno de sus miembros, ojos no le van a faltar para elegir reemplazantes. Me remito a las pruebas de lo vivido.

Texto: Hernán Mazón

Fotografía: Estanislao Aimar






























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